Blog EGION 

MARIATRIFULCA.

17 Enero 2018

Hubo una vez una Sevilla con playa. Y no con una, sino con dos. Una a cada lado de las orillas del Guadalquivir. Curioso, ¿eh? Pues sí, resulta que donde hoy se asientan los pilares del Puente del V Centenario, a finales de los años 20 y hasta principios de los 60,  llegaban bañistas (principalmente desde la zona de Heliópolis) para disfrutar de la arena, el frescor del agua y los ventorrillos donde se vendían bebidas, sardinas y fruta. Un sitio idílico para combatir el calor del verano sevillano en una época donde las playas eran solo privilegio de unos pocos.

Orillas del Guadalquivir, años 20

Uno de los ventorrillos de esta playa fue regentado por una señora de cierta edad y bastante carácter, llamada María y cuyo apodo era “Trifulca”, por ser muy dada a las broncas. La venta de esta señora tomó tanta popularidad que acabó dando nombre a la playa entera.

Este uso recreativo del río se complementaba a la vez con el logístico y de transporte. La conexión fluvial era importante, tanto que había una línea regular de pasajeros y mercancías: El Guadalquivir era recorrido por el Vapor que unía Sevilla con Sanlúcar de Barrameda: el “Vapor San Telmo”.

Vapor San Telmo.

En 1924 surge un edificio en forma de torreón como Estación Marítima para este Vapor. Éste se enclavaría sobre la propia zapata del Puente de Triana, apoyándose sobre la escalera que construyó el contratista  Don Baldomero Tagua Garonil en el último cuarto del siglo XIX, para unir la Calle Betis con el Tablero del Puente de Triana, y que desde entonces fue bautizada popularmente por el apellido de su autor: “La Escalera de Tagua”.-. El edificio se apoyaría en la misma, adaptándose a sus niveles. Puede decirse que se construyó un edificio insertado en una escalera, aprovechando los almacenes que se habían dejado bajo la escalera y a los que se accedía desde la cota inferior. En él se sacaban los billetes, y desde allí partía una escalerilla interior que llevaba al muelle desde “el faro” para alcanzar la borda de la embarcación.

La playa de María Trifulca tuvo su propia catástrofe en el verano de 1941, cuando el día 23 de julio hizo explosión uno de los polvorines que en la zona Norte del cortijo del Batán (en la otra orilla) tenía instalado el Regimiento de Artillería.

Del mismo modo, la línea marítima también acabaría desapareciendo en los años 50, quedándose sin uso el edificio de la estación, que pasaría luego a albergar actividades diferentes (semillería, abacería…). En los años 80 el edificio sufre varias reformas para ser adaptado al uso de bar-restaurante, tomando la edificación el nombre de FARO de TRIANA, llegando a ser un clásico hasta nuestros días.

Actualmente nuestra empresa ha ejecutado un proyecto de reforma sobre este histórico y emblemático espacio de la ciudad, redactado y dirigido por el arquitecto Francisco Díaz Sánchez, que ha permitido recuperar la imagen original de la edificación, se han mejorado las condiciones de accesibilidad y se ha renovado de forma integral el edificio a nivel de instalaciones, equipamientos y acabados.

La antigua estación de vapores alberga hoy el Restaurante “MARIATRIFULCA”, que no sólo rememora con su nombre la antigua playa de Sevilla, sino que además recupera elementos que han resucitado la esencia de la estación marítima: decoración industrial, toldos en la terraza que evocan la proa de un barco, conexión y contacto total con el río y la ciudad.

Un lugar donde te sientes “como dentro de un barco…”

 

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